Tipos de Dolor

 

 

Definición del dolor

El dolor además de sensación es experiencia en la que todos alguna vez hemos sido sujetos activos. Según la Asociación Internacional para el estudio del Dolor (I.A.S.P.) “el dolor es una experiencia subjetiva desagradable que asociamos con lesión hística y que describimos en términos de tal daño, o cuya presencia es revelada por manisfestaciones visibles y/o audibles de la conducta”. Es una experiencia displacentera originada en la periferia y hecha consciente a nivel de la corteza cerebral.

El dolor como mecanismo de relación del individuo con el medio tiene una finalidad protectora, es un sistema de alerta. Este es el concepto de DOLOR AGUDO, DOLOR SÍNTOMA o DOLOR SEÑAL.

El dolor que se cronifica pierde sentido de protector y se convierte él mismo en enfermedad, o elemento fundamental de ella, conduciendo a un estado exclusivo del ser humano: el sufrimiento.

En términos de tiempo se ha definido el dolor crónico aquel que no responde a un tratamiento médico convencional y que dura más de tres meses. Pero el dolor crónico no es solo un problema de tiempo, sino también de sentido. Es el dolor enfermedad que repercute en la propia personalidad, produciendo alteraciones del humor y la afectividad, incide en las relaciones del enfermo y en su propia libertad, factores que a su vez disminuyen la resistencia al dolor.

El dolor puede clasificarse como AGUDO o CRÓNICO. La diferencia entre ambos no es únicamente una cuestión de temporalidad:

El dolor AGUDO es la consecuencia inmediata de la activación de los sintemas nociceptivos por una noxa. Tiene función de protección biológica (alarma a nivel del tejido lesionado). Los síntomas psicológicos son escasos y limitados a una ansiedad leve. Es un dolor de narutaleza nociceptiva y aparece por la estimulación química, mecánica o térmica de nociceptores específicos.

El dolor agudo se debe generalmente al daño tisular somático o visceral y se desarrolla con un curso temporal que sigue de cerca el proceso de reparación y cicatrización de la lesión causal. Si no hay complicaciones, el dolor agudo desaparece con la lesión que lo originó.

El dolor CRÓNICO , no posee una función protectora, y más que un síntoma se considera como una enfermedad. Es un dolor persistente que puede auto perpetuarse por un tiempo prolongado después de una lesión, e incluso en ausencia de ella. Suele ser refractario a los tratamientos y se asocia a importantes síntomas psicológicos. Persiste más allá de la lesión que lo originó y que permanece una vez que dicha lesión desaparece. Generalmente, el dolor crónico es un síntoma de una enfermedad persistente cuya evolución, continua o en brotes, conlleva la presencia de dolor aun en ausencia de lesión periférica.

La distinción entre ambos tipos de dolor es importante debido a que el dolor crónico es el resultado del agudo y el crónico es el resultado de mecanismos fisiopatológicos distintos a los del agudo. Pero la diferencia más importante es la relación entre lesión y dolor, una relación casi siempre presente en los dolores agudos y que desaparece o es difícil de precisar en el dolor crónico.

El tratamiento osteopático de las dos clases de dolor es distinto:

Dolor agudo: hay que buscar el tratamiento etiológico.

Dolor crónico: hay que conocer también la etiología y actuar sobre ella, pero siempre podremos ofrecer un tratamiento sintomático, puesto que la causa que lo produce:

  • Es intratable

  • Ha desaparecido

  • Ha desbordado la zona anatómica primitiva

El dolor somático

El sistema nervioso funciona normalmente, pero se estimula de forma excesiva debido a una agresión nociva para el organismo. Se trata de un dolor causado por un exceso de nocicepción. Los mecanismos de control del dolor están superados.

En la práctica, el osteópata deberá identificar la fuente del dolor (muscular, ostearticular, ligamentario, visceral, vascular, etc.).

Características del dolor mecánico:

  • Articular, muscular

  • Matinal breve (< 15 minutos)

  • Dolor de esfuerzo, de carga

  • Aparición al final del día, raro por la mañama

  • Se calma con descanso

  • Dificultad para dormir

  • No hay recrudecimiento nocturno

  • No hay alteración del estado general

  • No hay fiebre

El dolor neurógeno

En los casos de dolor neuropático, el sistema nociceptivo se comporta de una forma anormal y estas formas de dolor pueden ser consideradas como expresiones alteradas del sistema neurofisiológico encargado del procesamiento de señales nociceptivas.

El síntomas más llamativo del dolor neuropático y hasta cierto punto su cararterística patognomínica es la falta total de relación causal entre lesión tisular y dolor.

Los dolores neurogénicos pueden dividirse en dos categorías(Cambier, 2004):

  • Los dolores neurogénicos fulgurantes ligados a episodios intermitentes y repetidos en el tiempo (en descarga eléctrica).

  • Los dolores permanentes de tipo quemadura o abrasión( lesión médula espinal, del nervio ciático, etc.).

El dolor psicógeno o emocional

Podemos considerar que existe un carácter psicogénico cuando la dimensión emocional o interpretativa, en dolor vivido y el comportamiento, es predominante en el cuadro clínico del paciente. Los exámenes clínicos, somáticos y neurológicos son normales mientras que el cuadro clínico es complejo. Los factores socioambientales deberán tenerse en cuenta.

Las principales estructuras y vías del sistema nervioso central (SNC) relacionadas con la integración del dolor (matriz del dolor), son las mismas áreas encargadas de la modulación y gestión de las emociones (tálamo, amígdalas, ínsula, ganglios basales, etc).

Si nos centramos en rasgos característicos en diferentes desórdenes emocionales, nos encontramos un aumento de la interferencia y la limitación en relación a la experiencia del dolor:

Personas con rasgos histéricos, tienden a mostrar cierta inmadurez en sus emociones y comportamientos, siendo de carácter extrovertido y dramático, Los sujetos de estas características que presentan dolor tienden a magnificar los síntomas, llegando a ser exagerados en sus gestos y conductas, dificultado la tolerancia al dolor.

Personas con rasgos hipocondríacos, tienden a una preocupación excesiva por el funcionamiento del propio cuerpo y sus disfunciones y anomalías. Perciben dolor ante la más mínima señal disfuncional que detectan. Suelen conllevar bastantes dificultades diagnósticas y terapéuticas hasta que se descubre el origen orgánico –o no- de su sintomatología, debido a sus interpretaciones inadecuadas.

Personas con rasgos obsesivos, tienden a cometer, lo que llamamos, sesgos atencionales hacia las manisfestaciones dolorosas, es decir, centrar la atención excesiva ante el menor síntoma, rumiar, preocuparse y obsesionarse convirtiéndose el dolor en el centro de su vida y de sus conversaciones.

El estrés, el miedo, la ansiedad, el desgaste, la enfermedad y el dolor

En términos fisiológicos, el estrés es una respuesta corporal y sistémica a un estímulo externo o interno, que objetiva o subjetivamente pone en peligro nuestra vida. En relación a esto, hay una enorme gama de estímulos y circunstancias que pueden desencadenar este mecanismo de supervivencia, que pueden ser clasificados de objetivos y subjetivos:

  • Objetivos: una cirugía, un asalto, una quemadura importante, el ayuno prolongado, etc.

  • Subjetivos: si sufrí hambre o carencias de niño, problemas laborales, económicos, la respuesta frente a las personas que me causan tensión, sudoración de manos, angustia, etc.

Frente al estrés, por ser funciones no prioritarias para la supervivencia inmediata, se inhiben:

  • Inflamación

  • Reproducción

  • Digestión

  • Crecimiento

Esto significa que el sistema inmunológico se deprime (volviéndose más vulnerable a infecciones y mutaciones celulares), las células nerviosas dejan de dividirse (aprendo menos, me vuelvo menos creativo y más neurótico o reactivo y mecánico), aparecen problemas digestivos y no solo con los alimentos sino también con la experiencia que vivo (analogía con lo que puedo asimilar de la vida, por el riesgo, la dejo de disfrutar) y obviamente dejo de ovular o trastorno mi capacidad de crear, y no solamente bebés sino también proyectos o ideas que se vuelvan realidad.

A su vez la activación del sistema inmunológico activa la respuesta al estrés. El estrés crónico retrasa el crecimiento (GH). Disminución de la filtración glomerular. Inhibición de la secreción ácida, motilidad y vaciamiento gástricos, así como aumento del movimiento peristáltico del colon y la defecación. Aumento del tono simpático y redistribución de la circulación, vasoconstricción periférica. Hipertensión arterial. Ante el estrés agudo predomina la ansiedad, el miedo y la ira; ante el estrés crónico la depresión.

El cortisol, un esteroide secretado por las glándulas suprarrenales como parte de la respuesta orgánica al estrés, transforma en glocosa el glocógeno hepático y puede desgranar las proteínas para obtener glucosa libre, la energía para la guerra. En estrés crónico, y enfermedades que aumentan su secreción está asociado a desgaste muscular, diabetes, fatiga, osteoporosis, adelgazamiento de la piel, redistribución de la grasa corporal, fragilidad de los vasos sanguíneos, hipertensión, retención de líquidos, supresión del sistema inmunológico y alteración de las funciones mentales. Por lo tanto, como ya señalamos anteriormente, podemos afirmar con rotundidad que estrés crónico y dolor son concomitantes.

El dolor visceral

El dolor visceral está producido por lesiones que afectan a órganos internos, por lo que es la forma de de dolor que aparece más frecuente como consecuencia de enfermedades y es síntoma habitual en la mayor parte de síndromes dolorosos agudos y crónicos de interés clínico.

El dolor visceral posee una serie de características y propiedades que lo diferencia del dolor somático:

  • No todas las vísceras son sensibles al dolor .

  • Puede aparecer sin tener relación directa con lesiones, por otro lado, algunos tipos de daños viscerales no causan dolor.

  • Es un dolor vago, mal localizado y que se extiende más allá de los órganos lesionados

  • A menudo se refiere a la superficie del organismo en zonas distantes de la víscera que lo origina.

  • Va acompañado de intensas reacciones reflejas motoras y vegetativas.

Dolor inflamatorio

Se caracteriza por la presencia de dolor, calor, rubor, enrojecimiento, tumefacción e impotencia funcional.

Características del dolor inflamatorio:

  • Articular, ligamentario, tendinoso, óseo

  • Matinal (> 30 minutos)

  • Duración varias horas

  • Mejora con una actividad física no excesiva

  • Despertar en la segunda parte de la noche

  • Recrudecimiento nocturno

  • Alteraciones del estado general

  • Estado febril posible

  • Erupciones cutáneas

  • Artralgias migratorias

  • Episodio infeccioso reciente

 

 

 

 

De :Integración global del diagnóstico en osteopatía

Francisco Fajardo



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