Latigazo cervical EN OSTEOPATIA EN ALICANTE

¿qué es el latigazo cervical? Con ese nombre se conoce el mecanismo por el cual algunas de las estructuras que forman el cuello experimentan unos súbitos movimientos que los médicos denominan “hiperflexión e hiperextensión bifásicas”. Es decir, que cuando el conductor o sus acompañantes reciben un golpe en el coche, es fácil que algunos músculos del cuello se compriman por un lado y se estiren por el lado opuesto, volviendo luego a su posición inicial, como si se agitara un látigo en el aire al más puro estilo de Indiana Jones. De ahí, el nombre que recibe este fenómeno, que resulta especialmente grave en las colisiones por alcance, incluso a bajas velocidades, y en los choques laterales. En realidad, el latigazo no es más que un mecanismo, pero cuando este se produce de forma casi instantánea, el cuello tiende a lesionarse.

Para comprender el posible alcance de una lesión por latigazo cervical hay que tener en cuenta que el cuello es un estrecho canal móvil formado por vértebras, articulaciones, ligamentos y músculos por el que pasan nervios, vasos sanguíneos, el esófago, la traquea y la médula. Con todo eso metido ahí dentro, no hay que ser muy hábil para entender que una aceleración brusca o una desaceleración repentina, como la que se experimenta hasta en la menor de las colisiones, dañe algunas de las estructuras que componen el cuello, tanto en la musculatura como en alguna que otra vértebra que puede acabar rompiéndose por aplastamiento.

El espectro de lesiones puede ir desde el simple esguince leve hasta la sección medular con tetraplejia. Y en los niños no es extraño que se agraven las lesiones a causa de la desproporción entre cabeza y tronco, que aumenta las posibilidades de que el cuello sufra cuando tiene que hacer frente al latigazo. En cualquier caso, un simple esguince puede mantenernos fuera de combate durante varias semanas, ya que el proceso de recuperación acostumbra a ser lento y a requerir inmovilización. Por eso, suele ser incompatible con la conducción. Normalmente esta lesión se manifiesta con un dolor muscular acompañado de una cierta rigidez que responde a la necesidad que tiene el organismo de mantener inmóvil la zona afectada.

Pero el latigazo cervical puede acarrear otros daños, como son los dolores de cabeza, náuseas, vértigos, inestabilidad, dolor cervical, hormigueos en brazos… Y a medida que pasa el tiempo y el afectado ve que estas dolencias no se solucionan, sobrevienen problemas como los trastornos del estado del ánimo, que pueden llegar hasta la ansiedad y la depresión, y todas las consecuencias sociales, familiares y laborales que se pueden presagiar. De hecho, una baja laboral motivada por una lesión derivada de un latigazo cervical puede durar más de tres meses. Por eso, no resulta extraño que algunas víctimas leves de una simple colisión por alcance acaben perdiendo el trabajo y agravando así su estado anímico.



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